Decepción tras decepción. Cada vez me duele más, cada vez me hace sentir peor. Cuando haces las cosas de corazón, de corazón de verdad, cuando ni se te ocurre pensar un poquito en ti, y solo te mueves por y para el bien de lo más importante que te ha dado la vida.
Edades difíciles? Carácteres complicados? Situaciones imposibles? No, no y no!
Está claro que todo tiene cabida, es evidente que el tiempo pasa y todos crecemos y maduramos. O no.
Los niños crecen, queman las etapas de su vida con una rapidez vertiginosa. Ninguna etapa es fácil, ninguna es mas difícil que la siguiente. Solo se trata de estar a su lado, de acompañarles en cada paso que den, no de dar el paso por ellos pero si de que sepan que estarás detrás de ellos por si se tuercen un tobillo, por si necesitan una mano en el hombro para que simplemente sepan que no están solos.
Es difícil, a veces, dejarles hacer aún a sabiendas de que se están equivocando, aún a sabiendas que van a sufrir. Pero de eso se trata, tu les aconsejas y les dejas hacer y para cuando vienen las decepciones y los llantos, se te encoge el alma, se te para el corazón, les abrazas y les consuelas. Ése es nuestro trabajo.
Aún así hay situaciones que se te escapan. Que no dependen solo de ti. Por ejemplo, hay algo que no les apetece hacer, pero tú sabes que lo han de hacer, por su bien, para que en un futuro, cada vez más cercano, estén bien y no se sientan mal consigo mismos. Se lo haces entender, se enfadan, pero aún así tú les explicas una y otra vez. Pues eso, que han de entender la situación, que es por su bien y que además en un futuro inminente te lo agradeceran.
Cuando es una situación que se repite una y otra vez, y cada vez que se repite son las mismas excusas por su parte y los mismos argumentos por la tuya entras en un bucle.
Cuando en esa misma situación no solo hay dos partes sinó tres, pasa de bucle a tirabuzón.
Cuando esa tercera pieza no tiene ni los argumentos, ni la razón, ni la manera de acercarse pero aún así tu motivas, explicas y miras de justificar lo injustificable, bajo tu punto de vista, solo por el simple echo de beneficiar y respetar a la ficha más importante, a la que mueve tu vida, lo haces sin más.
Sabes que llegará el dia que no podrás justificar según que cosas porque como decía ante,s el tiempo pasa y todos nos hacemos mayores.
Hace ya un tiempo te diste cuenta que ese momento está a punto de llegar, te hundes, te hundes en el peor de los sentimientos. Aún así sacas fuerzas y te tragas la pena, la rábia y la decepción para dar una vez más una explicación a esa tercera pieza que parece no entender las reglas del juego, que tiene las suyas propias, y que además parece no darse cuenta del peligro que entraña quedarse, nunca mejor dicho, fuera de juego. No hay respuestas, ni lógica ni coherencia. Que haces? Tiras la toalla? Explotas? No, no y no!
Como alguien me ha dicho hoy, la esperanza es lo último que se pierde... pero mi paciencia frente al dolor que siento tiene un límite...