Pero al llegar, sí ha sido distinto, faltaba la yaya, mi última yaya. Es verdad que también faltaba la que hasta hace poco ha sido mi pareja, y aunque la decisión fué mía y no me arrepiento de haberla tomado, se notaban las ausencias. Mi familia ha hecho todo lo posible para que no se notara y lo agradezco enormemente.
No puedo omitir la ilusión que los últimos días he vuelto ha sentir, aunque todo esté en mi imaginación, ha sido algo que me ha hecho reflexionar, y no me gusta lo que ahora ocupa mis pensamientos.
Soy una maldita soñadora, debo dejar de soñar despierta, porque la realidad es dura y la soledad empieza a pesarme.
No quiero sentirme así, está en mis manos dejar de hacerlo, lo sé. Sólo he de ponerme a trabajar en mi misma, aunque sea por una vez.
Quizás algún dia lo logre, quizas algún día ponga en práctica todos los consejos que doy a la gente que me importa de verdad.
Cap comentari:
Publica un comentari a l'entrada